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Fotografía de teatro (1ª parte)

Volver a Textos La fotografía de teatro como un medio que trasciende la documentación para expresar la visión personal del fotógrafo   
Fotografía de teatro (1ª parte)
Hacer obra sobre la obra

Cuando para un fotógrafo se abre la posibilidad de fotografiar una obra de arte, sea escénica o plástica, enfrenta simultáneamente un desafío de importancia; un acto en el cual se pone en juego su potencial artístico. Puede ocurrir que deba conformarse con la mera reproducción descriptiva de la obra como un documento, o bien que pueda lograr un trabajo poderosamente creativo y, así, hacer obra sobre la obra.
También es cierto que esta disyuntiva está siempre presente en el trabajo del fotógrafo, ya sea en el ámbito del periodismo, de la moda o de otra especialidad y su talento para crear una obra nueva sin traicionar al original puede ser fuente de profundas satisfacciones y alegrías.
Fotografiar obras de arte consiste en reproducir fotográficamente una realidad aportando una visión e interpretación particular que den cuenta del mensaje del original y que estas imágenes, al mismo tiempo, constituyan por sí mismas una obra, una expresión de la mirada del fotógrafo.
La fotografía de teatro, en particular, es un área que abre generosamente estas puertas, como si propusiera llevar el trabajo creativo mucho más allá de la escena.

Veremos las maneras de construir esta obra sobre la obra a partir de la escena, analizando en una serie de fotos de teatro la composición y el encuadre, las expresiones, la exposición y la importancia del instante.

Los aspectos técnicos
En fotografía de teatro el equipo debe satisfacer algunos requisitos mínimos para permitir registrar imágenes rápidamente, en movimiento y con poca luz. Obviamente nos referimos a cámaras que permitan un enfoque rápido, con lentes luminosas y la posibilidad de trabajar con sensibilidades elevadas (800 iso o más), y esto es válido tanto en analógico como en digital.
La mayoría de las cámaras reflex cumplen con estos requisitos siempre y cuando tengan ópticas luminosas y su principal inconveniente se encuentra en el ruido que produce el espejo. Una mejor opción es la de las cámaras profesionales con visor directo ya que son rápidas y silenciosas.
Las cámaras compactas tienen a veces un enfoque demasiado lento y es preferible ajustarlas en foco fijo teniendo en cuenta que su profundidad de campo es amplia debido a la pequeñez del sensor, aunque esto último conspira contra la calidad de la imagen.

El equipo es apenas el principio en esta tarea de fotografiar teatro, y ahora veremos las distintas situaciones en las que puede encontrarse el fotógrafo de escenas.

Para comenzar y desde la butaca del espectador
En el registro de escenas esta es la situación que se presenta más a menudo, el fotógrafo se sienta en una butaca y sin la opción de desplazarse. Su arte encontrará la forma de manifestarse mediante su capacidad de captar la escena con un encuadre particular en el que la composición y el juego de los distintos elementos crean una imagen que transmite por sí misma ya no solamente lo que la obra cuenta sino también la transformación que de ella hace su mirada.
Un encuadre abierto, abarcativo, describe la situación de manera tal que deja al espectador de la imagen la tarea de hacer su propia lectura e interpretación de la escena; un encuadre cerrado atestigua de la mirada de otro, de aquel que ha puesto en práctica una de las premisas fundamentales de la fotografía: elegir.
Aquí, con el encuadre cerrado, el fotógrafo juega con la composición y selecciona los elementos a los que atribuye mayor importancia ubicándolos en la imagen en los lugares más pregnantes, y, para esto se apoya en la iluminación que convocará la mirada hacia el sitio donde ocurre la acción. En teatro la iluminación está previamente diseñada con esta misma intención y el trabajo del fotógrafo es exponer de manera que esa tendencia sea notable.

A modo de ejemplo mostramos la fotografía (nº1) obtenida en una escena de “Armando lo Discépolo” obra de creación colectiva bajo la dirección de Pompeyo Audivert.
En esta imagen el encuadre se realizó para destacar la importancia del personaje que se encuentra en la cama en sus últimos momentos y se equilibra con el que lo observa desde la derecha. La exposición se ajustó para el rostro del moribundo dejando así en sombras, como fondo, al resto de los personajes. Más allá de las particularidades de esta imagen, el autor percibió en el instante de la toma la magnitud de una escena de trascendencia universal, tanto por el momento que describe como por una composición visual que refiere a obras pictóricas como la “Lección de anatomía” de Rembrandt, el “Cristo muerto” de Mantegna, o a las fotografías de la muerte del Che Guevara. Es como si una determinada situación de profundo contenido pudiera transmitirse mejor cumpliendo con una cierta manera de abordarla, al tener en cuenta la fuerza del ritual.
Es importante destacar que el ángulo particular desde el cual fue sacada la imagen se obtuvo al asistir a más de una representación y por la elección de la butaca desde la cual pudiera obtenerse esta perspectiva.

 
Fotografía de teatro (1ª parte)
Desde un lugar fijo o desde cualquier sitio en el que se sitúe el fotógrafo otro factor fundamental es captar el instante.
El teatro es movimiento y es pulsación, el espectador asiste a un ritmo en el que los crescendos y las culminaciones marcan el instante en que la imagen cobra toda su potencia. Para participar de este ritmo es necesario percibirlo en el propio cuerpo, comenzando por la respiración y esto es lo que abre la posibilidad de percibir que uno se encuentra ante aquel instante preciso.

En la fotografía (nº2) de una escena de “La Plebe, tronación histórica” de Andrés Mangone y Flora Gro, con dirección de Andrés Mangone, se asiste, desde la posición del espectador, a un cuadro en el que los cuatro personajes parecieran ser uno solo en movimiento, la mirada recorre desde la cabeza que está más abajo hacia arriba llegando a la de la derecha y, en ese abanico, se crea la ilusión de un despliegue.
Esta imagen sólo existe durante una fracción de segundo y depende de la presencia del fotógrafo el elegir exactamente el instante de la toma.
 
Fotografía de teatro (1ª parte)
Cuando el fotógrafo participa de la escena
Esta situación abre, obviamente, muchas más posibilidades de transmitir una mirada particular y de dar un mayor impacto visual a una escena determinada. Es como si, en lugar de la representación prácticamente plana a la que asistimos, nos viéramos insertos en una escena netamente tridimensional, donde ya no sólo es importante el encuadre y el instante sino también el lugar en el que se ubica el fotógrafo para contar aquello que está viendo.
En la fotografía (nº3) perteneciente a la obra “Bajo el Péndulo” escrita y dirigida por Melanie Alfie, se trabajó durante un ensayo general, lo que dio la posibilidad de entrar en la escena sin perturbar al público, la ubicación del fotógrafo en el suelo, con su cámara apoyada en el piso, genera una imagen de mucha profundidad en que las cabezas de ambos personajes recorren toda la diagonal del encuadre y la mirada se realiza ahora desde la misma altura en que se encuentra el rostro de la actriz en el suelo, esto deja entrever un compromiso con la escena, un poner el cuerpo en la acción y convierte al fotógrafo en partícipe de esta.
La caída de sal y el montículo que forma, entre ambos personajes, realiza la unión visual sin la cual podrían haber quedado sin conexión entre sí.
 
Fotografía de teatro (1ª parte)
La importancia del punto de vista
Cuando existe la posibilidad de desplazarse frente al escenario o dentro de él, entra en juego la decisión del punto de vista para poder relatar en una sola imagen fija una secuencia de acciones de la obra.
En la fotografía (nº4) obtenida en la obra “Fin de Partida” de Samuel Beckett, con dirección de Lorenzo Quinteros y Pompeyo Audivert, se buscó integrar a los cuatro actores que participaban en una imagen que diera cuenta del rol de cada uno de ellos.
La elección de un sitio desde el cual se pudo ver a los cuatro con sus cabezas recorriendo la diagonal de la imagen permitió obtener un hilo conductor que los presentara y relacionara.
La dificultad mayor se encuentra generalmente en la profundidad de campo para obtener foco en todos los personajes.
El brazo levantado del actor produce la unión entre aquel que mira por la ventana y los otros dos que están hundidos en los grandes cestos de basura.
La escalera a la cual está subido el actor que mira por la ventana recibe una iluminación que equilibra la importancia de esa zona con aquella de los primeros planos y evita que el actor quede flotando en el aire, al mismo tiempo esa línea recta pone un límite visual del lado izquierdo de la imagen para que la mirada se dirija hacia el resto de los personajes.
En esta composición quedan en primer plano dos rostros sumamente expresivos mientras que los cuerpos cuyo peso en la escena está dado por su actitud corporal quedan en un plano más alejado.
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Comentarios recibidos (4)

  • 13/08/11  12:19:21
    Tus textos revelan la suma de experiencia, talento y sensibilidad. Muy didáctico es el señalamiento de `El espacio sabrado` y `El tiempo sagrado` entre el fotógrafo y el Otro. Claro que hay que poseer ojo y simpatía. Soy un principiante adulto que comienzo a darme libertad para ocupar el lugar del fotógrafo y esas dos herramientas y tus demás comentarios son muy estimulantes.Gracias.
    Herni Guerrero
  • 10/08/11  12:16:53
    Muy bien detallado y claro en los conceptos, gracias. Ricardo
    Ricardo Binimelis
  • 19/05/11  18:41:23
    muchas gracias por tus reflexiones y generosidad... // // // Fuerzas y Alegrias para ti y tus seres queridos // // Un colega chileno // Alvaro H
    alvaro hoppe
  • 18/03/11  20:57:40
    Muy interesante Michel!!! Gracias por compartirlo. Abrazo
    Sabrina Diaz
  
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