Textos

 

Fotografía de teatro (2ª parte)

Volver a Textos Fotografía de teatro en ensayos y estudio. La performance   
Fotografía de teatro (2ª parte)
La repetición de situaciones en ensayos
Cuando se trata de fotografías previas a las funciones con el fin de entregar imágenes a la prensa o para un afiche o programa, se presenta una situación totalmente diferente que exige al fotógrafo ocupar por unos instantes el lugar del director.
La mayoría de las veces se crea una escena ficticia, una escena que no existe en la secuencia final de la obra pero que debe mostrar en una imagen el nudo de fuerzas y energías que están involucradas.

Para esto los actores construyen un fragmento y lo juegan, y es imprescindible que en cada momento exista en ellos la vida, y que aún en la brevedad de aquel acto sus cuerpos se encuentren transitando un recorrido vital y en sus miradas se perciba el brillo que da la acción y el estar presentes en el aquí y ahora de la representación. Se pide entonces a los actores que lleguen a la situación, que se aproximen y pasen por aquella composición.
En muchos casos el fotógrafo debe además iluminar la escena ya que las luces definitivas aún no estarán disponibles, y eso puede lograrse con uno o más equipos de estudio.
Una buena solución cuando debe llevarse el equipo a un teatro es equiparse con un flash de estudio con su trípode y un paraguas plateado. Este equipo mínimo permite crear una iluminación direccional, dramática y al mismo tiempo iluminar a varios actores en distintos planos, tal como se ven en la fotografía (nº5) de “La Pecadora” de Adriana Genta, con dirección de Lorenzo Quinteros. En este caso se construyó la escena para la fotografía de prensa, los rostros de los tres personajes de la izquierda conforman una línea en diagonal que desciende hasta la mesa donde se encuentran los poemas de Delmira Agustini, tema central de la obra, y, equilibrando esa composición se encuentra del otro lado su marido. El conjunto forma una suerte de “V” que converge hacia los poemas, en una composición que parece encerrar la mirada en ese pequeño mundo de conflicto.
 
Fotografía de teatro (2ª parte)
Lo pictórico y el movimiento
La utilización de una máquina como intermediaria imprescindible para expresarse ha llevado desde siempre al fotógrafo a un tironeo interno en el cual se oponen por un lado la tecnología, la técnica y el perfeccionismo de la imagen como reproducción exacta de la realidad y, por otro lado, la flexibilidad, la espontaneidad y la poética que requiere la elaboración de toda obra de arte.
Cuando de lo que se trata es de fotografiar teatro surge la oportunidad de dejarse llevar por la poética sacrificando a veces la precisión y la exactitud de la reproducción.

En la fotografía (nº6) de la performance “La Gran Ola” inspirada en la obra del pintor japonés Hokusai, la búsqueda se orienta a realizar una fusión entre la pintura, el teatro y la fotografía y obtener finalmente imágenes pictóricas, imágenes que no necesitan una conexión rígida con la realidad pero que remitan a un mundo onírico donde reina el agua, la espuma, el movimiento y también la oscuridad.
 
Fotografía de teatro (2ª parte)
En la imagen (nº7) de “La Plebe” se registró una escena en la que casi todos los personajes aparecen movidos, salvo dos de ellos que miran de frente y que, precisamente por su protagonismo en la escena, son foco de la imagen y centro del movimiento. Las cabezas en movimiento hacen converger la mirada hacia aquellos personajes centrales y les dan relevancia y resaltan su peso y su asentamiento.

El teatro es acción, es pulsación, y la fotografía puede lograr ser un reflejo de esa esencia si el fotógrafo compone imágenes en las cuales las diagonales y los juegos dinámicos de fuerzas lleven al espectador de la fotografía a sentir ese movimiento aún mirando una sola imagen inmóvil.

La fotografía de teatro no se diferencia de otras especializaciones del arte, requiere al igual que en todas las otras la participación activa del fotógrafo lo que significa que no sea meramente espectador de aquello que fotografía sino que sea parte, de un modo u otro. Quien fotografía deportes lo siente en el cuerpo, quien se dedica al retrato establece una conexión con su modelo que trasciende la simple mirada y quien fotografía teatro es, aún cuando esté sentado en la butaca del espectador, parte del espectáculo porque participa de la escena no sólo con su cámara y su mirada, es su totalidad la que se compromete para tener la oportunidad de sentir el lugar y el momento justos, allí donde la acción parece detenerse durante un instante infinitesimal.
  Vista 2357 veces.  
 

Comentarios recibidos (1)

  • 18/03/11  21:04:15
    Que bella `la gran ola`!
    Sabrina Diaz
  
Aquí puedes dejar un comentario: Nombre y Apellido: e-mail (no será publicado): Comentario: